En España:
En la península ibérica, las preparaciones hermanas de la sopaipa se enmarcan dentro de la repostería tradicional de sartén, muy ligadas a festividades populares y periodos de frío o carnaval:
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Sopaipas o Asopaipas (Córdoba y sur peninsular):
Láminas finas y crujientes de masa de sabor neutro elaboradas con harina, agua y aceite. -
Pestiños y Hojuelas:
Primos cercanos en los obradores andaluces y manchegos, donde la masa a menudo incorpora matalahúva (anís) y vino blanco antes de la fritura y el baño de miel. -
Tortas de aceite:
Aunque horneadas en su variante moderna, comparten el ADN de la masa estirada a mano con aceite de oliva virgen extra.
Cono Sur:
Los españoles llevaron la receta original a América, donde evolucionó adaptándose al clima y a los productos locales:
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Chile y Cuyo argentino (Mendoza): Aquí adoptó el diminutivo de sopaipilla.
A diferencia de la versión andaluza más fina, con frecuencia se incorpora puré de zapallo (calabaza) a la masa, lo que le otorga un característico color anaranjado y una textura interior muy tierna. Se consume masivamente en días de lluvia, tanto en versión salada con pebre como en la famosa sopaipilla pasada (sumergida en chancaca o salsa dulce de melaza caliente). -
Argentina y Uruguay (Tortas fritas): Primos hermanos directos de la sopaipa tradicional. Son masas circulares fritas en grasa o aceite, a veces con un pequeño corte en el centro, espolvoreadas con azúcar fina o consumidas con mate durante las tardes frías.
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Bolivia y el norte argentino:
Se preparan de forma muy similar a la receta original española, manteniendo el concepto de masa crujiente y plana para acompañar las mañanas o las meriendas.
Norteamérica: Sopaipillas en el Suroeste y EE. UU.
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Nuevo México, Texas y norte de México:
La sopaipilla cruzó fronteras hacia el territorio estadounidense. En estados como Nuevo México, se elabora una masa con levadura que se fríe hasta inflarse en forma de almohadilla hueca. Se sirve habitualmente al final de las comidas o como entrante, abierta para rellenarla con miel de abeja, mantequilla o incluso platos salados contundentes con frijoles y carne (estilo tex-mex).
